Reflexiones y cuentos

¿Por qué no se marcha esta pena?

Porque solo entonces cuando la verdad tuve ante mí,

el hecho contundente me hizo reaccionar

y la incomodidad volvió a mí.

 

Frustración, nostalgia, dolor,

incluso rencor, odio, coraje…

ya no soy capaz de definirme en este momento,

necesito aislarme de nuevo y reflexionar,

como hiciera hace un tiempo, al ver el tiempo pasar.

 

Una cadena de emociones

que al final me permita despertar

e intentar regresar a ser quien soy.

No es que no lo sea ya,

pues mi interior en cierto modo se encuentra estable.

¿Bien? tal vez. ¿Confundida? no, eso creo yo…

 

Pero simplemente hay un ahogo

que no logro apartar de mi,

no se qué es realmente, quiero llorar a veces,

pero al pensarlo las lágrimas huyen,

sin necesidad de reprimirlas,

solo huyen, tímidas,

huyen y se apartan de mí.

 

La congoja me llena, me hunde,

me arrastra hasta el fondo de un mar negro.

Negro a mí alrededor, solo eso veo.

 

Y por unos instantes me recrimino

y las cosas vuelven a su curso normal,

pero entonces cuando la calma y el silencio retiro,

el ahogo vuelve fuerte, mortal.

 

Creí saber qué me pasaba,

pero nunca había ocurrido con tal magnitud…

 

¿Es por esto que soy humilde?

¿Es por esto que soy sencilla?

¿Es por esto que era bravucona?

¿Por apartar de mi lado a la multitud?

 

Quizá nunca fue para evitar que me hicieran daño,

si no más bien para que no tuviera que afrontar

el hecho de saber que tarde o temprano

de mi lado se habrían de alejar.

 

De un modo u otro, todos se alejan,

todos se marchan, entre el aire y la marea,

el camino de la vida cambia,

toma rumbos inesperados, todo queda en la arena.

 

El sentimentalismo me invade de nuevo,

la opresión en mi pecho no cede

y sin embargo se siente tan natural

y tan parte de mí, que no encuentro el modo

o siquiera puedo pensar en algo para apartarlo…

destruirlo, alejarlo, acabar

de una vez por todas con este mal.

 

Hace unos años me dije

que sin un corazón ya no sufriría,

mas contesté que tampoco amaría,

y entonces pude tomar una decisión.

 

Hoy, no puedo decir que se trate de algo del corazón,

porque mi corazón está protegido,

pero hay algo más allá, más lejano,

más antiguo que no me permite ver con claridad

este mundo en el que vivo.

 

Actuar de un modo para la sociedad,

mostrar una faceta ante aquel rostro familiar,

la sombra de la incertidumbre me llena por completo,

tira de mi como nunca antes lo había hecho…

añoranza, dolor, desdicha, amor,

cariño, alivio, tristeza, rencor…

ya no se siquiera cómo es que me siento,

qué debo hacer, qué debo pensar, cómo enfrentarlo…

 

Enfrentarlo… todo lo sigo enfrentando

como siempre, de un modo sano, tranquilo,

alegre, comprensivo, amable… con cariño…

 

Pero es ya cuando termina la batalla

que me doy cuenta que he salido más dañada

de lo que ver me he permitido…

 

Las sombras del pasado

vuelven con gran fuerza,

buscando en qué momento,

cuándo las cosas se pusieron de cabeza.

 

No encuentro nada, solo recuerdos hermosos

y entonces me recrimino por pensar de esta manera,

no tienen que estar las cosas mal,

no tiene que haber una condena,

pero entonces… ¿por qué no se marcha esta pena?

2 comentarios sobre “¿Por qué no se marcha esta pena?

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